Lo primero que te diría es que, antes de ponerte a ello, realices las siguientes comprobaciones:
Piensa «para qué» quieres escribir un libro. Puede que las respuestas sean similares a estas:
Este tipo de motivaciones puede que te den el impulso suficiente para comenzar el libro, e incluso para concluirlo (redactar muchas páginas no es en sí mismo algo muy difícil de hacer), pero a medio o largo plazo te harán sentir mucha frustración porque (no nos engañemos) con los libros no se gana mucho dinero ni son el mejor camino para la fama, si te quieren o admiran por ello será algo efímero y tienes las mismas probabilidades de convertirte en un clásico como de ganar la lotería de Navidad.
Sin embargo, puede que las respuestas sean estas otras:
Estas motivaciones están más en la línea de lo que te puede aportar realmente la escritura de un libro. Y si además de esto ganas dinero, te haces famoso, te quieren, te admiran y pasas a la posteridad, pues oye, estupendo.
Escribir un libro (de ficción, de ensayo o de lo que sea) es una tarea ardua que requiere constancia y resiliencia. Por muy intensamente que sientas el deseo de hacerlo, comprueba antes de ponerte que no se trata de un capricho.
Escribir un libro es una tarea ardua que requiere constancia y resiliencia. ¿Estás dispuesto a hacer renuncias en tu vida para abrir el espacio, el tiempo y la energía que hacen falta para un proyecto como este? Compartir en X
Algo que te puede servir para saber si se trata de un anhelo pasajero o no es que te plantees a qué estás dispuesto a renunciar en tu vida para abrir el espacio, el tiempo y la energía que requiere emprender un proyecto de estas características. ¿Renunciarías a salir de copas? ¿A levantarte tarde los fines de semana? ¿A asistir a eventos familiares? ¿A procrastinar? ¿A quejarte de que no tienes tiempo? ¿A evadirte?
Si sientes en tu interior que sí, que estás dispuesto a renunciar a determinadas actividades o hábitos para poder afrontar el proyecto de un libro, lo más posible es que no se trate de un deseo pasajero.
Si vas a escribir un libro de ficción, estaría bien comprobar de antemano que la tarea está dentro de tus capacidades y limitaciones. Por ejemplo, si quieres escribir una novela histórica, tendrás que tener conocimientos específicos sobre la temática que vas a recrear; o si vas a escribir una novela intimista, tendrás que estar acostumbrado a bucear en tu propia intimidad.
Si vas a escribir un ensayo, tendrás que ser un experto en la materia de la que vayas a escribir, y asegurarte que tienes algo que aportar en ese campo. Estaría bien que te hayas leído lo que se haya escrito sobre ello en el mercado o, al menos, que tengas claro que tu enfoque del asunto es original e interesante.
Por último, ten en cuenta que escribir un libro (sea de lo que sea) requiere ciertos conocimientos técnicos, sean relacionados con la narrativa (en el caso de la ficción), con la redacción, con el estilo, con cómo estructurar la información, con la persuasión, etc.
Algunos de estos conocimientos puedes adquirirlos por el camino, pero conviene que partas de unos mínimos, porque si no, lo más posible es que te quedes atascado en los primeros pasos, y tengas la sensación de haberte internado en unas arenas movedizas que se te van tragando sin remisión.
Por ejemplo, si quieres escribir una obra de ficción (sea novela o libro de relatos) conviene que tengas ya bastante experiencia escribiendo narrativa y conozcas las técnicas literarias básicas. Y si deseas escribir una obra ensayística, más vale que tengas cierta experiencia a la hora de redactar, de organizar la información y de hacer que tu discurso se haga interesante para el lector.
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Una vez hechas estas comprobaciones, te sugiero que evalúes estas dos alternativas:
El ser autodidacta es una opción muy respetable pero, de nuevo, conviene que te representes de antemano qué supondrá hacer este recorrido en soledad.
Algunas cosas que te puede venir bien tener en cuenta son:
La parte buena de realizar el camino en solitario es que puedes organizarte como mejor te parezca, que no dependerás de unos plazos dados que provengan del exterior y que te evitas la presión de que otros te lean y opinen hasta que termines tu obra.
Puede que prefieras realizar este camino con acompañamiento. En mi opinión, esto facilita mucho las cosas, pues tener un sostén y una mirada externa hace que sean más fáciles de superar los obstáculos que surgen —por necesidad— en un proyecto de largo alcance.
Los beneficios de esta vía son las siguientes:
Después de todos estos planteamientos, seguro que tu corazón ya te está lanzando señales de si realmente quieres escribir un libro, si estás preparado para hacerlo y si prefieres afrontar ese proyecto en soledad o compañía.
Si tu corazón te dice que sí, quedaría aún una cuestión que resolver: ¿es este el momento de hacerlo? Para que la respuesta a esta pregunta te venga de forma natural, puede que te ayude plantearte estas cuestiones:
Espero que, si estabas preguntándote si escribir un libro, estos planteamientos te hayan ayudado a conectar contigo mismo y que la respuesta surja por sí sola.
Por último, te recuerdo que, si deseas escribir un libro (sea de ficción o de ensayo) en compañía, estaré encantada de acompañarte en la escritura del primer borrador a través del curso de ocho meses Escribe tu Libro YA, pensado para hacerte el trayecto más agradable y provechoso en un grupo de personas conscientes.