Si estás pensando en escribir un libro, este artículo es para ti

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¿Estás pensando en escribir un libro?

Lo primero que te diría es que, antes de ponerte a ello, realices las siguientes comprobaciones:

1. Que surge de la motivación adecuada

Piensa «para qué» quieres escribir un libro. Puede que las respuestas sean similares a estas:

  • Para ganar dinero con él.
  • Para hacerme famoso.
  • Para que me quieran.
  • Para que me admiren.
  • Para pasar a la posteridad.
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Este tipo de motivaciones puede que te den el impulso suficiente para comenzar el libro, e incluso para concluirlo (redactar muchas páginas no es en sí mismo algo muy difícil de hacer), pero a medio o largo plazo te harán sentir mucha frustración porque (no nos engañemos) con los libros no se gana mucho dinero ni son el mejor camino para la fama, si te quieren o admiran por ello será algo efímero y tienes las mismas probabilidades de convertirte en un clásico como de ganar la lotería de Navidad.

Sin embargo, puede que las respuestas sean estas otras:

  • Para investigar en mí.
  • Para aprender por el camino.
  • Para trasladar mis experiencias y conocimiento a los demás.
  • Para trascender mis conflictos.
  • Para pasármelo bien.

Estas motivaciones están más en la línea de lo que te puede aportar realmente la escritura de un libro. Y si además de esto ganas dinero, te haces famoso, te quieren, te admiran y pasas a la posteridad, pues oye, estupendo.

2. Que no se trata de un anhelo pasajero

Escribir un libro (de ficción, de ensayo o de lo que sea) es una tarea ardua que requiere constancia y resiliencia. Por muy intensamente que sientas el deseo de hacerlo, comprueba antes de ponerte que no se trata de un capricho.

Escribir un libro es una tarea ardua que requiere constancia y resiliencia. ¿Estás dispuesto a hacer renuncias en tu vida para abrir el espacio, el tiempo y la energía que hacen falta para un proyecto como este? Compartir en X

Algo que te puede servir para saber si se trata de un anhelo pasajero o no es que te plantees a qué estás dispuesto a renunciar en tu vida para abrir el espacio, el tiempo y la energía que requiere emprender un proyecto de estas características. ¿Renunciarías a salir de copas? ¿A levantarte tarde los fines de semana? ¿A asistir a eventos familiares? ¿A procrastinar? ¿A quejarte de que no tienes tiempo? ¿A evadirte?

Si sientes en tu interior que sí, que estás dispuesto a renunciar a determinadas actividades o hábitos para poder afrontar el proyecto de un libro, lo más posible es que no se trate de un deseo pasajero.

3. Que tienes los conocimientos suficientes sobre la materia

Si vas a escribir un libro de ficción, estaría bien comprobar de antemano que la tarea está dentro de tus capacidades y limitaciones. Por ejemplo, si quieres escribir una novela histórica, tendrás que tener conocimientos específicos sobre la temática que vas a recrear; o si vas a escribir una novela intimista, tendrás que estar acostumbrado a bucear en tu propia intimidad.

Si vas a escribir un ensayo, tendrás que ser un experto en la materia de la que vayas a escribir, y asegurarte que tienes algo que aportar en ese campo. Estaría bien que te hayas leído lo que se haya escrito sobre ello en el mercado o, al menos, que tengas claro que tu enfoque del asunto es original e interesante.

4. Que tienes los conocimientos suficientes sobre cómo escribir un libro

Por último, ten en cuenta que escribir un libro (sea de lo que sea) requiere ciertos conocimientos técnicos, sean relacionados con la narrativa (en el caso de la ficción), con la redacción, con el estilo, con cómo estructurar la información, con la persuasión, etc.

Algunos de estos conocimientos puedes adquirirlos por el camino, pero conviene que partas de unos mínimos, porque si no, lo más posible es que te quedes atascado en los primeros pasos, y tengas la sensación de haberte internado en unas arenas movedizas que se te van tragando sin remisión.

Por ejemplo, si quieres escribir una obra de ficción (sea novela o libro de relatos) conviene que tengas ya bastante experiencia escribiendo narrativa y conozcas las técnicas literarias básicas. Y si deseas escribir una obra ensayística, más vale que tengas cierta experiencia a la hora de redactar, de organizar la información y de hacer que tu discurso se haga interesante para el lector.

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Una vez hechas estas comprobaciones, te sugiero que evalúes estas dos alternativas:

1. Deseo realizar este camino por mi cuenta y en soledad

El ser autodidacta es una opción muy respetable pero, de nuevo, conviene que te representes de antemano qué supondrá hacer este recorrido en soledad.

Algunas cosas que te puede venir bien tener en cuenta son:

  • Tendrás que buscar solución tú mismo a los bloqueos, inseguridades y dudas que te surjan por el camino.
  • Carecerás de la posibilidad de tener un feed back mientras dure el proceso.
  • Has de tener una voluntad de hierro y una disciplina a prueba de bombas si no quieres caer en las trampas del desánimo, la pereza o la dejadez.
  • Correrás el riesgo de estar escribiendo para ti mismo, y que tu texto se haga incomprensible o falto de interés para los demás.

La parte buena de realizar el camino en solitario es que puedes organizarte como mejor te parezca, que no dependerás de unos plazos dados que provengan del exterior y que te evitas la presión de que otros te lean y opinen hasta que termines tu obra.

2. Deseo realizar este camino en compañía

Puede que prefieras realizar este camino con acompañamiento. En mi opinión, esto facilita mucho las cosas, pues tener un sostén y una mirada externa hace que sean más fáciles de superar los obstáculos que surgen —por necesidad— en un proyecto de largo alcance.

Los beneficios de esta vía son las siguientes:

  • Te beneficiarás de la energía grupal. En un grupo con una buena dinámica, la energía creativa se multiplica, en beneficio de todos y cada uno de los participantes.
  • Los demás siempre verán cosas que tú no ves. Todos tenemos puntos ciegos, que solo los demás nos pueden señalar. Por otra parte, los otros nos pueden aportar ideas y nuevas perspectivas que no habríamos tenido en cuenta de estar solos.
  • Podrás salir más fácilmente de los bloqueos. Cuando te bloquees, los demás estarán allí para apoyarte y para ofrecerte posibles salidas que te ayuden a salir de la inmovilidad.
  • El aprendizaje será mucho mayor. Con la ayuda de alguien experimentado en la materia partirás de una base segura, avanzarás más rápido e irás con paso firme.
  • Tendrás una muestra de cómo llegará tu obra a los lectores. Tener un grupo de lectores que te digan honestamente cómo les llega lo que escribes a lo largo de todo el proceso de creación es un privilegio, como una especie de muestra constante de la repercusión que puede tener la publicación de tu obra.
  • No caerás en el error de mirarte el ombligo. Escribir es de por sí un oficio muy solitario, y es muy fácil caer en los autoengaños de la mente, que es como un laberinto de espejos. El estar con otras personas te asegura un vínculo constante con la realidad.

Después de todos estos planteamientos, seguro que tu corazón ya te está lanzando señales de si realmente quieres escribir un libro, si estás preparado para hacerlo y si prefieres afrontar ese proyecto en soledad o compañía.

Si tu corazón te dice que sí, quedaría aún una cuestión que resolver: ¿es este el momento de hacerlo? Para que la respuesta a esta pregunta te venga de forma natural, puede que te ayude plantearte estas cuestiones:

  • ¿De qué tiempo dispones? Si te vas a sumergir en la confección de un libro (y especialmente si este es de ficción) conviene que seas constante, al menos hasta que acabes el primer borrador. Es un proceso de inmersión en que los parones no son buenos. Asimismo, estaría bien que escribieses si no todos los días, sí al menos todas las semanas. Por último, cuando te sientes a escribir no tiene mucho sentido que estés media hora o una hora (ese es el tiempo que puedes tardar en coger carrerilla), sino un mínimo de dos horas. Teniendo estos mínimos en cuenta, podrás saber si puedes afrontar esta tarea en este momento o si puedes reorganizar tu vida para abrir el hueco necesario.
  • Nunca es el momento ideal. Para escribir un libro, como para tener un hijo, nunca parecen confluir los astros. A veces tenemos la tendencia no muy saludable de postergar las cosas que de verdad nos importan hasta encontrar «el momento ideal», un momento que —por supuesto— nunca llega. Si notas que te ocurre esto, yo te recomiendo ser un poco kamikaze y lanzarte a la tarea. A veces lanzarse a hacer algo es justo la forma en que abrimos espacio y tiempo para ello.

Espero que, si estabas preguntándote si escribir un libro, estos planteamientos te hayan ayudado a conectar contigo mismo y que la respuesta surja por sí sola.

Por último, te recuerdo que, si deseas escribir un libro (sea de ficción o de ensayo) en compañía, estaré encantada de acompañarte en la escritura del primer borrador a través del curso de ocho meses Escribe tu Libro YA, pensado para hacerte el trayecto más agradable y provechoso en un grupo de personas conscientes.

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