Mi recomendación es que durante una buena temporada el aprendiz de escritor siga los siguientes principios:
Y, salvo el cambio, todo lo demás ha de estar presente ya (a modo de semilla que germinará y florecerá a lo largo del texto) en el primer párrafo del relato.
Cuando sepa hacer esto, se podrá empezar a plantear divorciarse de este dogma —y de cualquier otro—.