Eso no ha de reflejarse de forma sistemática en escritos cada uno de mayor calidad que el anterior. Escribir un relato que no va a ninguna parte puede ser más productivo que escribir uno bueno, siempre que nos sirva para ver aspectos que antes no veíamos.
Y caer cien veces en los mismos errores es lo más normal del mundo. Siempre tenemos las mismas tendencias y se están dando vueltas a las mismas cosas. Las técnicas narrativas son finitas, aunque se pueda hablar de ellas de mil formas diferentes. Pero las combinaciones de las experiencias y el número de relatos posibles de todos los posibles autores son innumerables.
Las técnicas narrativas son finitas, pero las combinaciones de las experiencias y el número de relatos posibles son innumerables.
De modo que estamos destinados a fallar y a no caer en la cuenta siempre de las mismas cuestiones… en versiones diferentes. Y a seguir, y a ir adquiriendo cada vez más conciencia, que en buena medida tiene que ver con admitir nuestras flaquezas, torpeza y vulnerabilidad, como autores y como personas.