Quería dedicar este texto a contarte de dónde surge este proyecto y por qué ha pasado de llamarse Escribir y Meditar a Escribir para Sanar. En realidad, las raíces se hunden en mi infancia, y en la toma de conciencia posterior (cuando ya era adulta) de que la literatura —tanto la lectura como la escritura— me había salvado la vida, entendiendo por «vida» la posibilidad de sentir la sangre correr por las venas.
De hecho, para mí nunca ha existido una delimitación estricta entre narrativa y vida. El místico Ibn Arabi decía que la imaginación es el puente entre lo humano y lo divino. Yo creo que desde que nací he estado haciendo equilibrios en ese puente para no caerme al río de la desconexión, el sinsentido y la desesperanza.
La casa de mis padres estaba llena de libros, mi primer trabajo (a los diecisiete años) fue en una librería, y cuando empecé la carrera de Filología Hispánica ya estaba trabajando en un taller literario. Todo eso contribuyó, lógicamente, a que nunca acabara de forjarse en mí esa frontera entre realidad y ficción que casi todo el mundo da por hecha, lo que ha sido mi bendición y también mi maldición.
Durante bastantes años mi educación atea y mi vena intelectual no me permitieron acercarme a eso que llamaban «espiritualidad», aunque lo llevara en la sangre. Y no te digo nada de la terapia, que por aquel entonces estaba muy mal vista. Así que la muerte de mi padre —a mis veintisiete años— me pilló en terreno de nadie, y casi me voy a la tumba con él. Sin embargo, también aquello acabó siendo una bendición, porque me llevó a tal extremo de desesperación que empecé a buscar ayuda, algo que no me habían enseñado a hacer. Y cuando una busca, encuentra.
Empecé a hacer terapia. Empecé a meditar. Monté mi propio taller literario. Empecé a darme cuenta de que todo tenía un sentido, y que mi vida, por tanto, también. Y todo eso me volvió a salvar, aunque mis dificultades para manejarme en la «realidad» y vincularme con mis semejantes (a los que no veía muy semejantes a mí, la verdad) eran tantas que usar esas herramientas por separado se me quedaba corto. En mí empezó a nacer la necesidad de integrarlas dentro de mí, y también en mi forma de enseñar (porque mi vocación de profesora nunca ha estado separada mi persona). No quería ser como Tolstoi o Salinger, que escribían como los ángeles pero maltrataban a sus familias, o como Virginia Woolf, que aun siendo una gran escritora, acabó ahogada en el río del suicidio.
Escribir bien, ¿para qué? Para publicar un libro, para que te admiren… o para trascender patrones dañinos y alcanzar un grado mayor de consciencia.
Así pues, llegó un momento en que no me bastaba enseñar técnica narrativa a las personas para que escribiesen buenos relatos o novelas. Me preguntaba: «Escribir bien, ¿para qué?». ¿Para publicar un libro? ¿Para tener muchos lectores? ¿Para tener éxito? ¿Para que te admiren? Leía a l@s grandes autores/as, y me daba cuenta de que en el fondo siempre estaban hablando de lo mismo a través de sus obras: de trascender los patrones dañinos para alcanzar un grado mayor de consciencia y sufrir menos. Es decir, toda gran obra encerraba un mensaje espiritual, exactamente el mismo al que accedía a través de la meditación y también de la terapia.
Y, al menos en mi caso, no me bastaba ninguna de esas herramientas aisladas. ¿Les pasaría lo mismo a otras personas? Cuando me planteaba todo esto estaba realizando la formación Karuna en Psicología Contemplativa, que justo nos animaba (en el segundo grado) a poner en marcha un proyecto personal donde pudiéramos aplicar las herramientas que nos habían enseñado en años anteriores. Y ahí lo vi claro: quería combinar en mis cursos la escritura con la meditación.
Así que, después de hacer unos cuantos ensayos con un seminario intensivo de escritura y meditación, me di cuenta de que no era la única a la que le ayudaba unir la escritura a la espiritualidad, por lo que en 2017 creé el proyecto Escribir y Meditar. Con él nació un precioso campo de investigación y experimentación grupal. En los cursos más dedicados a la narrativa empecé a usar la meditación y una visión más profunda y trascendente aplicada a la escritura de ficción. Y en los cursos más enfocados a la meditación o a la exploración emocional usaba la escritura creativa como una vía para conocer el funcionamiento de la mente o para acceder al Inconsciente. ¡Y funcionaba! Me daba cuenta de que la combinación de estas disciplinas y herramientas, junto con una buena dinámica de grupo, hacía que se diese un crecimiento exponencial en la claridad y la apertura de corazón de los participantes en los talleres.
Por mi parte, seguía haciendo descubrimientos, tanto en mi terapia como en mi práctica de meditación, y también a través de diversas lecturas y formaciones. Se destapó en mí el trauma, y eso se convirtió en un tema central, tanto en mi vida como en mi escritura y mis talleres. Conocí al doctor Gabor Maté, a través de sus libros y numerosos seminarios a los que asistí con él. Tuve un cáncer. Sufrí un fuerte desengaño amoroso. Y todo lo metía en la coctelera de la escritura, la meditación y los cursos.
Más adelante conocí a la psicóloga transpersonal Virginia Gawel, con la que aprendí muchísimo sobre el Inconsciente y los sueños, lo que me abrió otro mundo, muy ligado a lo que ya hacía. Y también conocí a Martina Novatzki y su libro Volver aquí, que me llevó directamente al «otro lado». En fin, era como ir encontrando piececitas de un puzle muchísimo más grande y muchísimo más bello de lo que yo nunca podría haberme imaginado.
En 2022, a un grupo de personas que me seguían hacía tiempo y que ya habían hecho conmigo todos los talleres habidos y por haber, les propuse realizar un acompañamiento llamado Escribir para Sanar, en el que realizaba propuestas personalizadas (en torno a la escritura y la atención plena) con el objetivo de sanar determinado aspecto de la vida de esa persona que requiriese cuidado, con un seguimiento y una dinámica grupal. Fue maravilloso, y seguimos con el acompañamiento Tu Proyecto Vital el año siguiente, llegando a Desde la Esencia en el 2024.
Por otra parte, se iba asentando en mí la importancia de forjar comunidad como la única vía para sanar realmente nuestra manera de vincularnos (tan deteriorada en esta sociedad). Y entonces me vino una maravillosa ayuda para aprender más sobre ello, a través del documental The village of lovers, y mi posterior puesta en contacto y viaje a Tamera, una ecoaldea de Portugal que, desde hace treinta años, es un centro de investigación y educación para la paz. Me ayudó muchísimo también leer el libro La matriz sagrada, de Dieter Duhm (uno de los fundadores de Tamera), en el que de alguna forma congrega todos los aspectos importantes sobre por qué nuestra sociedad está tan enferma y cómo propiciar un entorno en el que se puedan dar vínculos saludables. Crear una ecoaldea está fuera de mi alcance, pero sí me siento capaz de traer el espíritu de lo que allí se hace a mi entorno, con las herramientas de las que dispongo y que sé manejar.
Me di cuenta de que después de todos estos años de experimentación, había llegado el momento de cambiar de nombre y de casa, porque Escribir y Meditar se había hecho mayor.
Por último, a través del libro No hay partes malas, de Richard C. Schwartz, tomé contacto con el modelo terapéutico IFS (Internal Family Systems), que aúna lo espiritual, lo psíquico y lo creativo de una forma totalmente innovadora y acorde con la disolución de todo tipo de fronteras entre lo interno y lo externo. Así que realicé el nivel 1 de dicha formación a través del Instituto IFS de Madrid. Esto fue para mí la guinda del pastel o la piececita que me faltaba para completar el cachito de puzle que me había sido encomendado a lo largo de tantos años.
Me di cuenta entonces de que después de todos estos años de experimentación, había llegado el momento de cambiar de nombre y de casa, es decir, de página web, porque Escribir y Meditar se había hecho mayor, y la web ya no reflejaba lo que estábamos haciendo. Aunque la meditación sigue siendo una pieza clave en los procesos que proponemos, Escribir para Sanar representa mejor el espíritu de lo que hacemos. Y hablo en plural porque ese es uno de los cambios que se ha venido dando en estos años: esto ya no va de mí, sino de nosotr@s. Siempre he sido de mezclarme con l@s participantes de los talleres, en mi línea de abolición de las fronteras, pero ahora es importante para el proyecto ponerlo de manifiesto. En primer lugar, este proyecto está formado por un equipo (Mercedes Adán, Nedda Soriano y yo). Y en segundo lugar, no estamos aquí para enseñar cosas que los demás no sepan, sino para acompañar y ser acompañadas en un proceso conjunto de exploración y sanación.
Me gustaría finalizar exponiéndote los valores de Escribir para Sanar, que son los que dirigen esta nueva etapa del viaje:
Todos somos importantes en la construcción de ese puente entre lo humano y lo divino que mencionaba Ibn Arabi, y hemos venido a este mundo a poner nuestro ladrillito en él.
Y ya solo me queda desearnos suerte en este despliegue de conocimiento que nunca cesa. Todos somos importantes en la construcción de ese puente entre lo humano y lo divino que mencionaba Ibn Arabi, y hemos venido a este mundo a poner nuestro ladrillito en él. Si quieres hacerlo en buena compañía, estás en tu casa :-).
10 respuestas
Querida Isa, queridas Mer y Nedda. Me he emocionado leyendo todo lo que nos ha dicho Isa. y me he enorgullecido de haber participado en montones de cursos con vosotras, sobre todo los últimos nombrados por Isa: ESCRIBIR PARA SANAR, TU PROYECTO VITAL, DESDE LA ESENCIA. Esos son los últimos pero ya estaba con ellas muchos años antes, de lo cual no me arrepiento sino que siguiente un gran orgullo.
Isa me has salvado de muchos cosas y me has ayudado a coser muchos desgarros de mi alma.
Estoy con vosotras y con ese nuevo título que ahora tenemos ESCRIBIR PARA SANAR ya que no hay cosa que sane más que la escritura.
Recibe y recibid todo mi cariño y animo a todas las personas que quieran encontrarse a sí mismas a llegar a este grupo y unirse a él-
Con todo mi cariño, Matilde
¡Qué bien contado, Isa! Me gusta mucho cuando dices que la cuestión no es enseñar nada nuevo, todo está ahí, disponible y sin secretos, sino acompañarnos en mirar de otra manera, cada uno desde la suya personal. Eso supone una revolución: conectar con lo que de verdad es importante para una, con su parte más luminosa y más oscura, establecer las prioridades que de verdad son las propias… En fin, lo que es la aventura de vivir… de verdad.
Y también me parece importante plantearnos lo incierta que es la realidad y ese mundo de la imaginación, tan poblado de joyas preciosísimas, que nos embellecen y que es también ese puente a la espiritualidad, sea lo que sea para cada uno.
¡Gracias por llevar el timón del barco y por ser tan valiente, Isa!
Gracias por hacerme sentir en casa. No hay nada más grande y más pequeñito a la vez. Me siento única, y soy toda con todos. Gracias, de corazón. Sanaremos al escribir, con Isa.
Hola Isa
Enhorabuena por tu «tu nueva casa»,gracias por compartirla con tod@s nosotr@s,me hace mucha ilusión el poder tener la posibilidad de formar parte de este nuevo espacio que siento como una guarida llena de calidez,amor,protección y energía de la buena para seguir creciendo y compartiendo.
Como hace ya bastantes años,os seguiré la pista.
Abrazos Lola
Isa me parece muy interesante este enfoque donde se pone como prioridad el acompañamiento y no la enseñanza para conseguir, valiéndote de la escritura, la exploración y sanación personal.
Los valores que señalas como pilares de este programa me parecen muy acertados para ayudar a conseguir ese objetivo tan preciado que es el crecimiento personal.
Muchas gracias.
¡Qué gran paso Isabel! Veo, coherencia, crecimiento, descubrimiento y vindicación de lo humano. Una aportación muy valiosa e innovadora en el campo de las letras.Enhorabuena!!
ISA!!! Siempre un pasito más, pues… allá vamos! Un abrazo al equipo.
Ay, Isa, me he emocionado y he llorado, es tan precioso lo que has creado, tan de verdad, tan sanador, gracias por acompañarnos en este viaje, tod@s junt@s, haciendo un poquito más amoroso este mundo.
Un abrazo muy grande.
Paloma
Isa…que viaje!!! Qué bien contado, y cuántas experiencias. Enhorabuena, mucha suerte en tu camino y gracias por querer compartirlo con nosotros, y conmigo. A veces dentro, a veces fuera, en mi propio camino. Pero viendote como luz cuando busco otra visión. Abrazos cálidos al equipo
Enhorabuena!!! Crezco contigo y celebro contigo, maestra, sabia amiga, hermana 🍾 💙