¿Hay historias sin conflicto? Fundamentos de la escritura creativa

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Me encantan las historias pequeñas con final feliz que hablan de cosas que pasan todos los días. Eso sí, siempre que me las crea y sean reales.

Si son como las fotos de las redes o como una cara de treinta años en alguien de setenta o como una pareja perfecta, pues creo que me dan gato por liebre. Para escribirlas hay que tener una mirada lúcida, porque a veces el personaje más miedoso es el más lanzado, o un famoso actor el más vergonzoso, o esa mujer tan normal, en un acto heroico, puede salvar el mundo.

No es fácil expresar el mundo interno del personaje a través de sus acciones, como tampoco es fácil ver nuestro propio mundo interno Compartir en X

No es fácil expresar el mundo interno del personaje a través de sus acciones, aunque no hay otra manera de hacerlo. Como tampoco es fácil ver nuestro propio mundo interno.

Al escribir hay que ir más allá de la apariencia para sacar al aire deseos, odios, miedos, anhelos, amores, fobias, resquemores, pesares, pasiones… que no se cuentan a nadie. A veces ni siquiera los reconozco en mí misma, a veces ni soy consciente de estas sensaciones. Pero incluso si no las veo son las que tiran de mí. Eso sí lo puedo sentir.

Estas sensaciones ocultas se hacen presentes ante mí de una forma sigilosa e imprevisible, digamos que se disfrazan. Estoy al acecho para descubrirlas. Alguna sensación la veo rápidamente. Por ejemplo, soy una persona pacífica, pero de vez cuando me salta una mala respuesta como un resorte. Y me quedo revuelta, con un malestar como un ovillo de metal en el estómago. Necesito entender por qué saltó el resorte porque unas veces resulta ser una defensa y otras un ataque. Cuando lo entiendo puedo pedir disculpas o sé qué hacer.

Otras sensaciones las tengo mucho tiempo dando vueltas. Durante treinta años he pasado las mañanas en un trabajo que me aburría y las tardes dedicadas a la escritura y al baile. En mi trabajo he vivido envidias, compañeros quemados y me ha tocado cerca un expediente y un juicio. Y estaba siempre cansada. La escritura y el baile siempre me han sentado bien y no las he dejado por muy agotada que estuviera. Por fin, este verano he tenido valor de intentar vivir de lo que me apasiona.

Hoy intento dedicarme a la escritura y vivo con incertidumbre. Una sensación de no tener suelo bajo los pies. Y percibo que en la incertidumbre hay mucho miedo. Y aquí estoy, sosteniendo el miedo. Incluso cuando la situación es… Compartir en X

Pues detrás de ovillos de metal, agotamiento, malos ambientes, excesivos conflictos, incomunicación, sensaciones de malestar en el cuerpo… suele haber una contradicción. Tengo un trabajo cómodo, pero no me gusta, me enfado y ataco porque no sé decir no, estoy harta de cuidar a mi madre enferma aunque tengo claro que lo quiero hacer, me da mucho miedo la muerte, pero la veo lejos y creo que no me preocupa, temo la soledad pero no me apetece vivir con nadie, quiero mucho a mis amigos pero me aburren… Estas contradicciones que todos llevamos dentro son la materia para entendernos a nosotros mismos y para escribir.

Ahora intento dedicarme a la escritura y vivo con incertidumbre. Es una sensación de no tener suelo bajo los pies. Y percibo que en la incertidumbre hay mucho miedo. Y aquí estoy, sosteniendo el miedo. Incluso cuando la situación es buena, elegida y la queremos, llega con un conflicto.

El conflicto es la piedra que persigue a Indiana Jones en la película En busca del arca perdida. Es un obstáculo que parece que va a aplastarte y del que no tienes ni idea de cómo escapar. Da miedo lo grande y sólida que es la piedra y lo pequeño y frágil que es Indiana Jones. ¡Y eso que es Indiana Jones! Así que es normal que muchas veces no quiera ver mis conflictos. Además, tengo peor concepto de mí que de Indiana Jones. Aunque soy, al menos, igual de aventurera y valiente.

Él tiene un guión y yo tengo la escritura. Me siento a escribir para crear la piedra, empujarla y ver cómo rueda cada vez más rápido hasta que casi alcanza a mi protagonista, que siempre, con el aliento de la piedra en el cogote, encuentra la manera de hacer algo. Lo que sea. Siento su miedo hasta que me llega ese clic, y sé lo que va a hacer. Tengo que sostenerlo para llegar a ese cambio que está un nivel por encima de las soluciones que ella y yo conocíamos hasta ahora. Es mágico y liberador ver finalmente esa piedra cayendo por un barranco desde un lugar seguro.

¿Qué es para ti la felicidad? Es estar donde elijo estar. Y la escritura me ayuda mucho porque escribiendo me doy cuenta de lo que quiero y lo que no. Compartir en X

No me olvido de hablar de la felicidad en las pequeñas historias. Hace poco mi querido amigo Leo me preguntó qué es para mí la felicidad. Y dije que es estar en lo que elijo estar. Intentó ponerlo más difícil: «Y si estás en un velatorio, ¿también eres feliz?». Dije que no podría estar en otro sitio si ese velatorio era de alguien a quien quería. Así que la felicidad para mí es hacer lo que mi corazón quiere hacer: llorar, abrazar, reír o pegar un golpe en la mesa. Difícil, ¿verdad?

Pues la escritura ayuda mucho, porque escribiendo me doy cuenta de lo que quiero y lo que no. Mi protagonista llega a esa comprensión que no conocía hasta ahora, y yo con ella. Para eso la pongo en situaciones complicadas. Si su madre está enferma, le ofrecen lejos el trabajo de su vida. Si se queda a cuidarla, es que de verdad quiere hacerlo. Si no pasan cosas, ¿cómo puedo saber que de verdad esa es su elección? Sus acciones me dicen lo que quiere o no quiere. Y a través de ella, me descubro a mí.

En la felicidad siempre hay una cara B que es renuncia o dolor. Mi protagonista se casa. Es su momento feliz. Pero también acaba su vida sin responsabilidades. Después aumenta su felicidad con un hijo. Y llegan miedos y está siempre cansada. Puedo poner el conflicto donde quiera, pero la cara A y la B no pueden ser la una sin la otra, no puedo quedarme solo con una, están en el mismo sitio. De hecho, aprecio la felicidad de manera diferente si soy consciente del dolor.

Mi mirada de escritora tiene que abrirse al conflicto para ver su trasfondo y su profundidad. He de dejar de juzgar para abrirme a la enorme cantidad de matices de lo que está ocurriendo. Vivir la aventura de la vida y de la escritura con toda su riqueza, sin perderme nada. Aunque me abrume. Así creo un puente entre la vida y la escritura que me hace feliz porque no quiero estar en otro sitio.

32 respuestas

  1. Querida Mer: solo tú podrías describir tan bien la necesidad de saber afrontar los conflictos que la vida nos presenta para poder vivirla con intensidad. A mi también me ha salvado la escritura, no sería quien soy sin ella, pero también sé que sin la visión de escritoras y compañeras como tú, tampoco sería quien soy.
    Gracias amiga por tu lucidez
    Un abrazo
    Sole

    1. Sole, gracias por tu compañía. ¡Qué pasemos por muchas historias juntas, reales y de ficción!
      Me viene a la memoria el día que empezamos en el mismo curso y ni nos imaginamos los vínculos que se van a crear. Y luego, mira…
      Un fuerte abrazo,
      Mer

    1. Almudena, bien lo sabes. Lo que nos pasa deja posos fértiles para nuestras historias. Y cuando nos acostumbramos a narrar llegan los frutos.
      Un abrazo,
      Mer

  2. Mararvillosaa por que trasmite confianza y paza y eso es muy grande ,inmenso .
    Gras por enviarmelos es un reaglo inesperado y sobre todo de los que mas me hacen feliz .
    un enorme abrazo .
    asun

  3. Querida Mer,
    Por favor, no estés en otro sitio, Los demás , aprobamos tu elección. Si, como dice Isa, eres un ángel, llévanos a través de tu pluma al coraje que necesitamos día a día para vivir. No quiero cielos impuestos, ni soles brillantes… siempre me parecieron más interesantes los nubarrones bien cargados, a punto de explotar.
    Maravilla de escrito, gracias!

    1. Querida Pilar,
      ¡qué ganas de darte un abrazo! Las tormentas me encantan. No hay nada que me parezca más impresionante que estar en medio de una tormenta de verano. Luego los nubarrones se disipan y sale el sol brillante. Así que pasamos por todo.
      A dejarnos mojar y secar como una camisa tendida 😉
      Gracias a ti.
      Besos,
      Mer

  4. Mer, es tan precioso lo que escribes. He terminado emocionada y llorando, parece que es lo que toca hoy.
    Gracias por estar en mi vida.

    1. Paloma, pues a lo que toque, no nos vamos a pelear con casi nada, si puede ser.
      Gracias a ti por ayudarme a mover tantas cosas.
      Un abrazo grande,
      Mer

  5. Gracias, Mer, por tu claridad de ideas, que tan bien has expresado. Tu mensaje es nítido y certero, y lo transmites con la sutileza de tu estilo de escritura, que es tan rico y maravilloso que causa placer al leerte. Que no hay vida sin conflicto, es evidente después de leer tu lección, porque eso es lo que has hecho, impartir una lección, pero sin que se te vea la intención, sin que se note. Y esto no nada fácil. Pero tú lo has conseguido. Enhorabuena.

    1. Es que estaba lejos de mi intención. Pero compartir la cantidad de cosas que veo emocionantes en la vida, pues eso sí. A veces se nos olvida que estamos vivos y ¡es la leche!
      Gracias por tu reconocimiento y un abrazo,
      Mer

  6. Muchas gracias, Mercedes por lo que el texto expresa. Tener y vivir las contradicciones de verdad que es genial y muy divertido cuando te atrapa en ellas. Gracias.
    Y gracias, querida Isa por compartir el texto. Quiero que te cuides y que hoy estés mejor que ayer. Besos a las dos

    1. Maribel, es verdad, es divertido. Y así nos podemos tomar la vida menos a la tremenda, pero también se vuelve mucho más interesante.
      Muchos besos,
      Mer

  7. Mer, querida, ¡qué delicia! Qué maravilla de reflexión, la escritura y la vida plagadas de «peros»…, cuánta verdad.
    Te deseo muchísima suerte en tu nueva andadura.
    Un abrazo enorme.

    1. Marusela ¡qué alegría! Espero que estés muy bien y sigas escribiendo. Cuánto me acuerdo de nuestro curso. Me sentía muy insegura, así que me parece maravilloso estar aquí, feliz con la decisión, y haber dado el salto. ¡Muchas gracias!
      Un fuerte abrazo,
      Mer

  8. Que emoción Mer querida. No sabía que podías ser tan sabia, aunque estos últimos meses lo he intuido. Y hoy ya me he dado cuenta plenamente de ello. Te quiero y te admiro. Siento una gran emoción cuando pienso en ti. Me emociona el haberte conocido y el ser tu amiga.

    1. Bea, me suena bien y primaveral.
      Me alegras el invierno (que ya está aquí casi).
      Gracias a ti y un abrazo,
      Mer

  9. Jo qué bueno, Mer, buenísimo y precioso… Estamos hechos de contradicciones, es así…y rastrear y descubrir las tonalidades y texturas de esas contradicciones, cómo se entretejen, se separan y vuelven a juntarse,creo q es el camino q nos lleva a lo q somos en realidad… Y sí, también estoy contigo en que la felicidad es hacer eso q tu corazón quiere hacer en cada momento, caiga quien caiga, porque el corazón, el de verdad, no engaña ni tiene doble fondo. Hacer eso en cada momento trae a veces su parte de dolor, claro….como todo en la vida, creo. Otra vez las contradicciones y los contrarios….
    Bellisimo, de verdad… Mil gracias, Mer

    1. Gracias, Inés. Algunas cosas parecen obstáculos negativos, y si lo vemos bien son aliados y nos cargan de energía. Las contradicciones son una maravilla. Creo que habría que hacer un juego de sobremesa con ellas para que juegue toda la familia.
      Muchas gracias y un abrazo,
      Mer

  10. Que gusto leerte e ir creando las imágenes de lo que explicas. Entran unas ganas tremendas de ponerse a escribir. Un abrazo

  11. Precioso texto Mercedes,
    Completamente de acuerdo contigo en todo.
    Me quedo con esta frase tuya. «Si no pasan cosas, ¿cómo puedo saber que de verdad esa es su elección? Sus acciones me dicen lo que quiere o no quiere. Y a través de ella, me descubro a mí.» por Mercedes Adán.
    bellísimo texto.
    Un abrazo fuerte.

    1. Marta, gracias por comentar. La verdad es que la acción es nuestra amiga, en la vida y en los relatos, pero a veces no queremos que pasen cosas, los cambios nos disgustan y paramos la acción por miedos. Pero también se puede tener la actitud de apreciar lo emocionante que es lo que nos ocurre: es la vida en movimiento.
      Un fuerte abrazo,
      Mer

  12. Mer, ¿y yo que creía, entonces, que eras principiante como yo?Te expresas como los ángeles,y me encanta saber que vas a participar en el curso de escritura consciente, nos veremos.Un abrazo.

    1. MariLuz, me das una gran alegría, ¡qué suerte volver a coincidir! Hago lo que puedo con esto de la expresión. Me encanta escribir cosas que me hacen mirarme un poco 😉 Pues deseando verte.
      Un abrazo fuertísimo,
      Mer

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