Cuando estamos aprendiendo a escribir, se nos suelen despertar dos tendencias en cuanto a la lectura de nuestros autores venerados:
Está muy bien reconocer su maestría, su capacidad de entrega, su mérito, su tenacidad, su magia… teniendo en cuenta que, igual que ellos pudieron llegar a eso, nosotros también podemos hacerlo
¡Cuánto nos queda para llegar ahí, pero qué bien tener la aspiración de igualarles porque, al menos en esta vida, no nos vamos a aburrir!
2 respuestas
Desde luego yendo detrás de cualquiera de los fotografiados tenemos tarea para rato, ja,ja,ja.
Y tanto ;-D